Un edificio de prostitutas de lujo, regentado por un político.

Palabras tiznadas, Alexandra

Un donante del partido ultra conservador de Theresa May, dueño del mayor prostíbulo de Reino Unido, solicita la devolución de 340.000 euros al partido político.

El magnate inmobiliario Christopher Moran, solicitó a Theresa May, primera ministra de Reino Unido, con urgencia la devolución de 340.000 euros que realizó en donaciones al partido conservador durante su campaña electoral.

A Christopher Moran, de 70 años, que ostenta el cargo de Presidente de Cooperación con Irlanda, que además es un empresario exitoso y una figura empresarial muy conocida, se define a sí mismo como “astronómicamente rico”, la prensa británica le atribuye la propiedad de un edificio en South Kensington en Londres con un valor de 420 millones de euros donde trabajan más de 100 meretrices. El multimillonario se ha hecho con su fortuna a base de cobrar rentas de 3.500 euros al mes a las putas entre otras actividades. Dichas trabajadoras sexuales entrevistadas por “The Sunday Times” aseguran tener que acostarse con más de una treintena de hombres solamente para poder pagar el alquiler mensual.

El prostíbulo se trata de un edificio bautizado como Chelsea Cloisters ubicado en una de las zonas más exclusivas de la capital de Reino Unido. Los clientes y vecinos de la zona lo llaman coloquialmente como “el edificio de las 10 plantas de prostitutas”.

 

Los ciudadanos se preguntan cómo puede ser que un empresario tan conocido y que ocupa cargos políticos de tanta responsabilidad incurra en este tipo de negocios. Y es que al magnate británico, que se le ha podido ver en numerosos eventos con la Familia Real Británica como la propia Isabel II o el príncipe Harry, ha dejado en mal lugar la reputación de la familia real y del partido conservador de Theresa May al verse salpicado por este escándalo de prostitución cuando únicamente quería la devolución de sus donaciones.

La policía metropolitana británica de mientras está planteándose iniciar una investigación contra el tráfico de personas a la luz de la información recibida en Chelsea Cloisters por parte de la prensa nacional y el escándalo público que ha generado dicha información.

Por otro lado, Theresa May se ha visto obligada a devolver el dinero de los donativos debido a las peticiones y críticas recibidas por parte de la oposición. Gavin Shuker, que preside la comisión parlamentaria y es diputado del partido laborista le ha instado a entregar ese dinero a asociaciones sin ánimo de lucro que apoyan a las víctimas del tráfico humano y a usar su poder como primera ministra para modificar las leyes y evitar este tipo de sucesos.

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