Sexo a cambio de alquiler

Palabras tiznadas, Alexandra

Ha empezado una nueva era, también la llaman la nueva normalidad, una época de la historia que va a ser recordada para siempre. El coronavirus ha atacado directamente donde más duele, el trato personal y cercano entre todos nosotros. Con distanciamiento social no puede funcionar la economía, por qué muchos de los negocios necesitan del contacto humano o de la cercanía entre nosotros para estar.

Una vez pasado lo peor de los contagios, con él largo y duro confinamiento del que a muchos le quedarán secuelas y consecuencias para estos días posteriores, el despertar va a ser de sobresalto y la pesadilla empezará justo después del sueño. La crisis económica puede ser pandémica, y quizá en España vaya aún más lejos con millones de empleos perdidos y miles de personas sin poder pagar hipotecas o alquileres para seguir viviendo.

Un organismo de los Estados Unidos ha hecho un sondeo, (la Alianza Nacional de la Vivienda Justa), y ha explicado que se ha incrementado en un 13 por ciento las protestas o denuncias por acoso sexual motivado por el impago mensual del alquiler a su propietario. Sobre todo, en estas semanas de la pandemia del COBIT-19.

El coronavirus está haciendo, que millones de personas en todo el mundo, pierdan sus puestos de trabajo y se queden sin dinero para poder seguir pagando sus cuotas mensuales de vivienda. No se sabe hasta dónde llegará, pero siguen cerrando miles de empresas con los consecuentes despidos masivos. Este acontecimiento hace que algunos hombres propongan a mujeres sin trabajo tener sexo por perdonar su deuda por vivir en su piso.

“Si no tenía sexo con él, me iba a echar” Son las declaraciones de Gail Savage, una madre soltera y joven de 29 años, a la que le fue echa una propuesta sexual del arrendador que le sugería que durmieran juntos, para perdonarle los atrasos que le debía. Cómo prueba de esa incitación a tener relaciones sexuales con el dueño del apartamento, la protagonista hizo una captura de pantalla de la conversación.

¿Entonces… te quedarás toda la noche?

¿A qué te refieres? No sé si tú querías enviarme eso de esa manera

Si

No entiendo, ¿A qué te refieres? ¿Quedarme en dónde?

Quedarte conmigo… probar algo de esto

No creo estar entendiendo, ¿Qué estas preguntando? ¿A qué te refieres?

Tu no quieres… lo entiendo

No entiendo ¿Me estas preguntando de una manera sexual?

 

«No sé si querías enviarme eso», le dijo Gail sorprendida, al recibir indecente ofrecimiento. El dueño certificó que el mensaje enviado era para ella «¿Me preguntas de manera sexual?», reiteró si podía confirmar que el mensaje, era para ella y volvió a contestar con un rotundo: «Sí”.

«En el momento en que me di cuenta de lo que estaba sucediendo, me volví loca: puse a mi hijo en su asiento del auto y arranqué», dijo Savage. «Lo primero que pensé fue: ‘No sé a dónde voy a irme a vivir, pero no puedo quedarme acá’.

 

 

Gail antes de quedase sin trabajo, se ganaba el sustento de camarera en un restaurante, manteniendo a su hijo pequeño. Ahora sin trabajo y con esta amarga experiencia ha decidido poner pies en polvorosa y desaparecer de la vista del propietario. “Él sabía que no tenía trabajo, sabía que no tenía a dónde ir, se estaba aprovechando de mi”. “Eligió a la persona equivocada porque estoy preparada para ir hasta las últimas consecuencias con esto” Después de toda esta historia la mujer ha denunciado por acoso sexual.

Los jueces serán los que dictaminen el caso. El denunciado dice que fue una confusión y que el mensaje se lo quería mandar a su mujer.

Este es a priori un ejemplo claro de acoso al que se pueden verse sometidas muchas personas, hace años en la anterior crisis del 2008 también hubo estos problemas con las viviendas y el sexo. Incluso se ofrecían en anuncios por internet, mujeres y sus cuerpos a cambio de un apartamento o habitación. En España todavía no se ha oído nada, que eso no quiere decir que ya esté pasando, estaremos atentos a lo que sucede para contarlo. Lo que parece claro y que todos los expertos vaticinan es el desplome de empleos y la economía. Y algunas mujeres no tendrán otro remedio que ejercer la prostitución para sobrevivir.

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