La nochevieja y los desnudos de Pedroche

Palabras tiznadas, Alexandra

Por fin llega la fecha, el día esperado por muchos, una hora concreta que destaca sobre el resto de las del todo el año. Ha llegado el 31 de diciembre, y al filo de la media noche las ganas de fiesta y juerga, que producen las doce campanadas con sus correspondientes uvas. Como marca la tradición en España desde hace ya muchos años.

Junto con las 12 uvas, una por cada campanada, tendremos un año más y ya van 5, a la modelo, presentadora de televisión y radio, y actriz, Cristina Pedroche. Todo empezó el 2014 en la cadena de televisión de la Sexta, cuando junto con Frank Cuesta retransmitieron el evento, luciendo ella un vestido con las suficientes transparencias como para que se le viera la ropa interior. Este hecho, fue tan comentado por todos los medios y redes sociales, que dio pie para que el siguiente año volviera a repetir polémica con sus vestidos.

Al siguiente año, desde un balcón de la puerta del sol, presentó la gala con Carlos Sobera ya en Antena 3. El vestido que lució tenía más de 20.300 cristales con un total de 350 de horas trabajadas, de la firma Pronovias, y cubrió el vestido con una capa para tener al público en vilo hasta los momentos finales. Fue un aunténtico acierto, y se consagró como un valor seguro para estas fiestas Navideñas.

En 2016 cambió de color y fue el negro con estampados de estrellas blancas, cosidas al vestido como un bañador, sobre un corte transparente. Dio las campanadas acompañada del cocinero Alberto Chicote.

Un mono de transparencias con bordados blancos fue la sugerente forma de volver a sorprender y llevarse todos los titulares, ganando en fama y prestigio. La marca Pronovias volvió a vestir a la actriz para los últimos momentos del 2017.

El atuendo más playero que se recuerda en fechas de frío y nieve, fue para el 2018. Se presentó con un bikini florido con un volante en el cuello y una capa pomposa rosa encajada a la espalda y al trasero. “Un hada del bosque he querido ser”, esas fueron sus palabras cuando se quitó la capa para descubrir su secreto.

Y terminado ya, que no les quiero aburrir con tanto vestido y tanto márquetin publicitario, hace unos pocos días se ha paseado por Madrid supuestamente desnuda, después de amenazar en el programa de Pablo motos con hacerlo, para empezar a promocionar y dar que hablar sus ridículos posados. Por supuesto que ella no tiene la culpa, a ella le pagan por hacer su trabajo, y en mi opinión, un gran trabajo, y la audiencia, osea todos nosotros compramos sin remedio una tontería supina.

Ha habido para el 2019 varios adelantos de cómo será el traje, diseñado igual de bien que la propaganda para tener a la audiencia hipnotizada por unos desnudos que no son tal, y unas transparencias que ya ni lo son. Sin ropa interior dice que irá, no por apetencias propias, sino por la manera del atuendo.

Cuiden ustedes no se vayan a atragantar, antes de comérsela, desnuden la uva.

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