En Ámsterdam, su alcaldesa quiere cerrar el Barrio Rojo

Palabras tiznadas, Alexandra

La alcaldesa de la capital de los Países Bajos, Femke Halsema, se está replanteando con sus compañeros políticos, el cerrar el Barrio Rojo por la “situación inaceptable”, de la trata de mujeres y el hostigamiento a la que son sometidas las putas por los miles de turistas.

«Estamos dispuestos a pensar en una solución de gran alcance porque han surgido situaciones inaceptables en el Barrio Rojo», razonó la alcaldesa, de la izquierda verde, ideología de tolerancia y justicia social,Groenlinks, ante el conocimiento de un proyecto con cuatro diferentes alternativas para el centro de la capital holandesa.

De estos cuatro recursos, uno sería el cierre de parte del barrio, otra en cambio expone el cerrar las cortinas rojas de los escaparates, en donde se encuentran las prostitutas. De esta manera los turistas curiosos ya no podrían ver ni molestar a las trabajadoras sexuales. Otra de estas ideas, y la más extrema y tajante, sería el cierre de toda la zona. Algunas quejas de las escorts, van dirigidas a que estos viajeros, fotografían como si fueran monas de feria, sin ánimo alguno de consumir.

La última elección de estas propuestas es concederles más puestos de trabajo en el centro del meollo, aparte del cierre de las cortinas para que las lumis puedan desarrollar su trabajo sin las miradas y el acoso de los que no quieren pagar, y solo tratarlas como si fuera un monumento más, al cual visitar sin entrar.

Todas estas ideas van dirigidas, para eliminar el turismo con que se asocia en muchas ocasiones al barrio de la capital holandesa. Una atracción turística que va en aumento año tras año y que tiene que poner un límite. Además de poner freno a la trata de blancas, y cualquier actividad relacionada con cualquier delito. “Estos objetivos no son negociables. El cambio es posible, pero lleva tiempo y dinero,” constató la alcaldesa.

Quiso dejar bien claro también, que estas medidas están pensadas en las lumis de la zona, en ningún caso el echarlas del barrio. El plan es mejorar sus condiciones laborales ya que ha habido multitud de quejas, explicando que esos turistas ahuyentan a los clientes que si quieren verdaderamente entrar con las chicas.

Uno de los problemas reside en que se mueve mucho dinero, y está ya todo organizado por las habitaciones en donde trabajan y los ventanales donde se exponen a sus clientes. El cambio de estas estancias puede repercutir en el centro histórico de la ciudad, y también a las furcias que allí se encuentran.

El ayuntamiento comunicará sus propuestas a todas las partes implicadas, desde las meretrices hasta los residentes de un distrito, que seguro les afectará en alguna medida.

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