El mercadeo de algunas en Domingo.

Palabras tiznadas, Alexandra

Hace unos días escribía un artículo en este blog a favor de Plácido Domingo, o quizás en contra de unas mujeres buscando notoriedad, a costa de mancillar el honor del cantante de ópera. Una mancha que se le va a quedar para siempre, porque es imposible de demostrar lo contrario.

No ha pasado ni tan siquiera un mes, cuando otras once mujeres, capitaneadas por la soprano Angela Turner Wilson, han denunciado otro acoso al tenor español. Angela explica, que estando en una sesión de maquillaje en el camerino, durante los ensayos de «Le Cid», de Jules Massenet, sus manos se deslizaron sobre sus hombros llegando a tocar sus pechos.

Esta nueva denunciante, también pone rostro pálido y apellidos. Las otras chicas quedan detrás de un telón oscuro haciendo bulto. Estos hechos ocurrieron hace “solo unos pocos de años”, a finales de los 90 en la Ópera de Washington. Curiosamente estos nuevos testimonios vienen a ser muy parecidos a los primeros de Patricia Wulf.

No puedo entender como una mujer con un par, de dedos en la frente, no se levantara dándole un guantazo, y se largara del camerino a denunciarlo inmediatamente. Y en cambio se quedó ahí, al lado de la mejor voz de la historia y de una buena sombra que le cobijara.

Pero ahora, 20 años después, viene contando con alguna lágrima en los ojos, el infierno que vivió en ese camerino, y desde ese momento hasta ahora, su tormento interior de no haber podido desvelar este ultraje a su feminidad.

Algunas o algunos de ustedes dirán, que eran otros tiempos, que la gente no estaba concienciada sobre el acoso al que podían estar sometidas algunas trabajadoras por sus jefes. Que está bien que haga público ahora la supuesta persecución sexual. Y a lo mejor sí, tienen razón, pero el orgullo y la autoestima personal es la misma en los años 90, que en estos mismos tiempos. Y yo veo a estas señoras muy capaces de enfrentarse al mismísimo diablo.

Aún vi otra noticia relacionada con las malas voluntades, de acosar a mujeres indefensas, que me llamó poderosamente la atención. Se trata de la pobre y deslenguada Pilar Rahola, quién en una entrevista reciente, e imagino que con el tirón de fondo de Plácido Domingo y de su compañera ideológica Karmele, se ha querido unir al rebaño de mansas e inocentes damas que quieren balar y airear estos problemas. Esta cándida descarriada, apunta directamente al Rey de España, Don Juan Carlos I.

“Tú estás allá metido y tienes a Juan Carlos allá, el rey de España, y en un momento determinado se te levanta, te dice que tienes el pecho malamente y te pone la mano y te hace zumo de naranja».

Juzguen ustedes mismos.

Autor: admin