Aventuras y desventuras, en la isla tentadora

Palabras tiznadas, Alexandra

Quiero empezar diciendo que, aunque los concursantes hayan sido seleccionados y elegidos, con un estudio minucioso de entre cientos de pretendientes para el reality, la opinión que voy a dejar plasmada en estas líneas, es la que tengo en general de la mujer y del hombre, en una lucha desigual (con victoria aplastante de la mujer), por el encantamiento, la seducción y el sexo. En el anterior artículo expuse, que los chicos se sentían inseguros de sí mismos y estaban más pendientes de lo que hacían sus respectivas, que de pasárselo bien que es a lo que habían ido, para comprobar si podían escapar de la tentación de 10 mujeres espectaculares. Todo lo contario que el otro grupo integrado por sus chicas, que al segundo día estaban a lo que estaban, con otros diez maromos de músculos imposibles y más tatuados que los maoríes.

Christofer y fani, han sido una de las parejas que más están dando que hablar en el programa. El pobre chico llegó a la isla imaginándose una historia que nada se iba a parecer a lo que se le venía encima. Como capitán pirata navegando con su amada, vientos alisios soplando las velas, surcaba los mares este intrépido marinero del amor. Más hinchado que la vela mayor, trinquete y de mesana juntos, y al mando del timón, volaba hacia su destino con la gloria intacta y lleno de sueños al lado de ella, desafiando a las tentaciones venideras. Fondeando a la orilla con el ancla echada, nuestro capitán dejó a su chica que se adelantara mientras él se disponía a arriar las telas propulsoras del barco y recoger un poco el castillo de popa. (Que se lo había dejado perdido con las cáscaras de pipas que su Fani, no dejó de comer en todo el viaje.)

Sin darse cuenta de lo que se le venía encima, el silencioso cielo empezó a llenarse de unas nubes feas y grises sobre el barco de nuestro amigo. Ninguna voz interior le dio un grito augural. Un gran trueno resonó, he hizo temblar un corazón que por momentos bombeaba sangre, de la misma manera que se hace, cuando se achica agua de un barco inundado a punto de irse a pique. La gran tormenta había llegado y había venido para quedarse, zarandear, destrozar sin piedad alguna, a esta endeble embarcación. La lluvia torrencial y la violencia del viento, hizo jirones las velas, y astillas con los restos de madera, que ya solo serviría, para el fuego de una hoguera. Un relámpago ebúrneo bajó de los cielos y fue a estrellarse contra el palo mayor, dejando una maltrecha estampa.

A la misma hora, en tierra firme unos metros más lejos, Fani de mirada hipnotizadora, acechaba y arrinconaba a su facilona presa en una piscina con la oscuridad de la noche de testigo. (Y las cámaras que todo lo ven). Sus movimientos eran lentos pero seguros, se deslizaba milímetro a milímetro, en su imparable avance hacía al que, daría su abrazo mortal. En el momento justo se enroscó y sus asfixiantes músculos constrictores, dejaron sin reacción posible y sin ninguna fuerza, con la que luchar a su víctima. Su boca mordió, a un ya abatido trofeo.

¡Estefaníaaa!, aullaba lleno de rabia e incrédulo, antes las imágenes que el programa le puso, en las escenas más tórridas y subidas de tono, de besos apasionados en la piscina. Después de la tempestad viene la chicharra, y con los despojos que el huracán dejó a su paso, estuvo Christofer a la deriva y a merced del oleaje. Ni tan si quiera sus compañeros de viaje, inmersos también ellos en un periplo digno de contar a sus futuras generaciones, consiguieron rehacer una historia con un final de película lacrimógena.

Aún con todas las escenas que vio Christofer de su chica con el soltero, su amor por ella, que en este caso es más fuerte que el odio, su amor por ella le dio ánimo, para no tirar todo por la borda y seguir con el concurso. Veremos cómo termina uno de los 5 culebrones de la isla, con los que nos entretienen a los, menos exigentes televidentes, pero más morbosos y morbosas.

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